HOGAR SANO


La vivienda es mucho más que un lugar donde resguardarse de las inclemencias del tiempo , si bien es una necesidad básica, debe estar diseñado y construido para protegernos, propiciar la salud y el bienestar de nuestro organismo tanto a nivel físico como mental. Un hogar saludable se convierte en un espacio de vida, aporta confort, propicia la relajación, el descanso, ayuda a realizar la reconexión y la regeneración diaria de nuestro cuerpo y nuestra mente”.

Nuestra vivienda debe comportarse como un ser vivo que transpire, que no acumule gases tóxicos, ni radiaciones naturales y artificiales, ni emisiones toxicas, que no consuma energía innecesariamente, que su mantenimiento sea óptimo, que los materiales utilizados para su construcción sean sanos y duraderos, que el modo de producción de los mismos sea sostenible, es decir que tenga la menor repercusión sobre el entorno.

Construcción BioPasiva Construcción Tradicional
Calidad del aire Mediante una ventilación continua la vivienda mantiene una calidad del aire optima, eliminando también mediante filtros partículas no deseadas así como polen, ácaros, polvo, etc..
Adecuado para personas con problemas de alergias o afecciones respiratorias.
Según la Agencia de Protección Ambiental, la calidad del aire en interiores es a menudo peor que la del exterior.
En los espacios donde viven personas, el aire contiene todo clase de sustancias nocivas tales como bacterias, moho, virus al igual que polen, polvo y otros alérgenos.
Humedad Nuestras construcciones regulan la humedad interior manteniéndola entre el 40 y 60 por ciento. Es importante tener en cuenta la humedad relativa, porque cuando no se encuentra en un porcentaje ideal puede afectar a la salud de los residentes. Los efectos de la humedad en la salud deben tenerse muy en cuenta, por debajo del 40 % el aire es muy seco, por lo que cuesta más respirar, reseca garganta y nariz, … Si por el contrario, la humedad supera el 60 %, aumenta la posibilidad de contraer enfermedades respiratorias (asma, alergias,…) y pulmonares y agrava las reumáticas.
Materiales El uso de materiales sanos y ecológicos, por un lado son inocuos para la salud humana y por otro no generan un impacto ambiental importante en toda su vida útil, desde la extracción hasta la destrucción.
Una construcción sana debe comportarse como un ser vivo que transpire, que no acumule gases tóxicos, ni radiaciones naturales y artificiales, ni emisiones toxicas,…
Las construcciones actuales están repletas de elementos nocivos para nuestra salud. Los podemos encontrar por ejemplo, en las pinturas y los barnices derivados del petróleo que emanan elementos volátiles tóxicos como xileno, cetonas, tolueno, etc. ; materiales como el PVC, aislamientos como la lana de roca que pueden ser tóxicos sobre todo en su fabricación y en su combustión.
Instalaciones Biocompatibles Se busca que el ambiente de la casa sea óptimo para la salud, mediante instalaciones eléctricas biocompatibles (eliminando en lo posible campos electromagnéticos producidos por instalaciones con defectos de tomas a tierra o aislamientos, exceso de motorización o de cableado…) La exposición a largo plazo de los campos electromagnéticos artificiales de baja frecuencia entre otros efectos pueden inhibir la secreción de melatonina durante la noche, dificultando un buen descanso y la regeneración celular, dolor de cabeza, ansiedad, fatiga,…
Geopatías Es importante que los espacios donde pasamos más tiempo en nuestra vivienda sean espacios saludables y libres de radiaciones.
Un cuidadoso estudio de la vivienda nos permite identificar las fuentes irradiantes que contaminan el espacio. Determinamos su origen, la tipología y el grado de peligrosidad.
Desafortunadamente, ya sean de origen natural o artificial, en nuestra casa podemos recibir radiaciones que pueden afectar de forma grave a nuestra salud y a la de nuestra familia.
Permanecer en un punto o zona geopatogena puede a la larga ocasionar insomnio, cefaleas, reumatismos, depresiones, cambios de humor, aceleración de cualquier proceso patógeno,…
Luz Con un apropiado diseño, se puede reducir el consumo de luz artificial con el consiguiente ahorro que supone. El humano necesita de la luz natural para poder sobrevivir y desarrollarse correctamente. Con solo mirar al Sol aparece la serotonina, la hormona de la actividad y el buen humor. Sabemos que la falta de luz natural tiene distintas consecuencias en la salud. Si la iluminación es insuficiente, nuestro cerebro seguirá pasivo, e inducirá al pesimismo, cansancio y sueño.

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